Tibi - L'Alcoià

Comisión Cívica para la recuperación de la Memoria Histórica de Alicante

LOS HECHOS REVOLUCIONARIOS AL PRINCIPIO DE LA GUERRA EN TIBI

Tibi es una localidad perteneciente a la comarca de la Foya de Castalla, que tenía 1.439 habitantes en 1930 y 1.293 en 1940. En las elecciones de febrero de 1936 se produjo la victoria del Frente Popular y será elegido alcalde el industrial Ángel Iváñez Albero, de Izquierda Republicana, y como teniente de alcalde Antonio García Sirvent (IR) y entre otros concejales el hermano del alcalde, Luís Iváñez Albero (IR). Se activa la militancia en UGT en el pueblo frente a la oligarquía local, curiosamente izquierdista, quedando enfrentados los propietarios agrícolas e industriales, fundamentalmente los de la fábrica de alpargatas local, con los ugetistas. En el ambiente general de la época están los abusos de los propietarios de la fábrica, en especial con sus trabajadoras, que según testimonios orales van más allá de los salarios y las horas trabajadas, considerando a los hermanos Ivañez Albero como los caciques locales que abusaban de su poder con total impunidad. Las tensiones debieron ser constantes llegándose incluso a la explosión de un artefacto en la casa de la familia Iváñez en vísperas de las elecciones, el dos de abril de 1936.

Es evidente que pasados muy pocos meses desde la elección del nuevo ayuntamiento el 16 de febrero de 1936 ya hay una ruptura entre los miembros del consistorio, en especial entre el alcalde Ivañez frente al teniente de Alcalde Antonio García y el presidente local de Izquierda Republicana, Fidel Bernabeu, llamando la atención que todos sean de la misma formación política, y cuyo enfrentamiento tendrá sus efectos, como se comprobará, en la constitución del Comité Local revolucionario al inicio de la guerra civil y unas funestas consecuencias que marcarán la vida de la población durante décadas.

Como es sabido, el golpe de estado franquista conlleva la reacción de aquellos que conformaron el Frente Popular, con la creación de Comités revolucionarios locales formados por los partidos de izquierdas y los sindicatos, y en el caso que nos ocupa, el del Comité local de Tibi, a los siete días de este golpe, se constituye dicho Comité local por militantes de UGT, PSOE e IR. Destituyen al anterior alcalde, como decíamos también de Izquierda Republicana, y forman este comité teniendo como presidente al anterior teniente de alcalde, Antonio García Sirvent (IR-UGT) y como vocales al presidente de IR, Fidel Bernabeu Cortés, José Chorro Martí (IR-UGT), Elías Carbonell Garrigós (UGT), Germán Verdú Pastor (UGT) y Victoriano García Morató (PSOE-UGT), siendo el ala moderada del Comité Salvador Carbonell Garrigós (IR), Santiago García Pérez (IR) y Luís Iváñez Albero (IR), concejal de la anterior corporación y hermano del alcalde cesado. Mantienen en el puesto como secretario municipal a Miguel Ricardo Carbonell Morató (IR) y como tesorero de la Corporación a Pascual García Chorro (UGT). En 1937 nombraron presidente del Comité a Santiago Chorro Cremades, siguiendo García Sirvent en el Comité. El último presidente de la corporación será Juan Cremades López.

Se creó a su vez, al tiempo del nuevo Comité Local, un comité de incautación de fábricas en el que formaron parte los ugetistas Emilio Carbonell Morató y José Castelló Mira. Se creará también la Colectividad campesina para la explotación de las tierras incautadas, dirigida por la UGT, en la que estaba como presidente Germán Verdú Pastor y tesorero Emilio Carbonell Morató. Incautan entre otras la Finca Terol, propiedad de José Pérez Sirera1. Además funcionó un comité de tala de pinos2, presidido por Victoriano García Morató y en el que participa Pascual García Chorro. La venta de tierras incautadas a partir de 1937 está a cargo de Antonio García Sirvent.

La actividad ugetista es importante con una substancial afiliación de los trabajadores locales, siendo el presidente de la UGT local, desde antes de la victoria del Frente Popular en febrero del 36, Germán Verdú Pastor y su secretario Antonio Monllor, que renovará su directiva en septiembre de 1936 manteniendo ambos sus cargos. Tienen un comité de industria textil alpargatera presidido por Emilio Carbonell Morató, que participará como delegado en el Congreso Provincial de UGT en la etapa de guerra. También hay una sección de Oficios Varios a cargo de Pascual García Chorro. Los sindicalistas tiberos colaboran económicamente con el sostenimiento de la defensa de Madrid, enviando un total de mil pesetas de la caja de la UGT local en marzo de 1937 a la Federación Provincial para este menester3. Se fundará también al principio de la guerra la Agrupación Socialista de Tibi (PSOE), presidida por Victoriano García Morató y que tendrá quince militantes, si bien con fecha 25-X-38 no aparece como dada de alta en el censo de agrupaciones de la Federación Provincial Socialista de Alicante4.

Se crea también la Junta Calificadora de Desafectos de la que forman parte como vocales Fidel Bernabeu Cortés (IR), José Chorro Martí (IR-UGT), Pascual García Chorro (UGT), Antonio García Sirvent (IR-UGT) y Germán Verdú Pastor (UGT). Un total de catorce vecinos serán declarados desafectos al gobierno republicano.

A la vez se constituye la milicia local, formada mayoritariamente por militantes de UGT y dirigida en un principio por Germán Verdú, y poco después por Ángel Pérez Pastor, en la que forman parte Tomás Barrachina Bernabeu, los hermanos Bellod Chorro, José Bernabeu García, Enrique Carbonell García, Constantino Martínez Ruiz, Daniel Mira Candela y José Jerez Bernabeu entre otros. Estos de dedican al control del orden y a la detención de desafectos, entre ellos el guarda de la Finca Terol, que será sustituido por el miliciano de UGT Francisco Chorro Pérez. Realizará la milicia local el cambio de rótulos de las calles por nombres afines a los nuevos tiempos revolucionarios.

Después de la constitución del Comité Local el 25 de julio con los consiguientes comités y juntas, el siguiente hecho revolucionario se produce el 3 de Agosto de 1936, cuando fueron destruidas y quemadas las imágenes y objetos de culto de la Iglesia y de la Ermita donde se guardaba la imagen de la patrona Santa María Magdalena, además de confesionarios, púlpito, altares y campanas. Muchos elementos acaban siendo objeto de juego y burla por los milicianos más jóvenes. Los objetos de culto fueron entregados por parte del antiguo sacristán y por quien era en ese momento secretario municipal, Miguel Ricardo Carbonell, al presidente del Comité Local. Se constata la participación de los milicianos locales en estos hechos de forma organizada. En esos momentos el responsable de la milicia local es Germán Verdú.

A partir de estas fechas van apareciendo cadáveres en el término municipal, víctimas de los paseos provenientes de otras localidades5, entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre. Aparecieron los cadáveres de Silvino Prats Esteve, vecino de Onil, de 40 años, el 28-IX-1936; Pedro Quilis Prats, vecino de Onil, secretario de Ayuntamiento, de 60 años, el 29-IX-1936; Pedro González de Zorrilla y Urrea, de 30 años, el 29-IX-1936; tres personas sin identificar, entre el 3 y el 7-X-1936; Segundo Brufal Amorós6, vecino de Alicante, viajante, de 43 años, el 3-X-1936; Enrique Payá Alonso, vecino de Muro de Alcoy, industrial, de 62 años, el 7-X-1936; Federico Alonso Bono, abogado, de 28 años, vecino de Muro de Alcoy, el 7-X-1936; y Francisco Climent Solbes, natural de Muro de Alcoy, de 40 años, en la misma fecha.

Pero si hay un hecho luctuoso durante la etapa revolucionaria es la muerte de los propietarios de la fábrica de alpargatas, los hermanos Ivañez Albero7, uno de ellos el anterior alcalde Ángel Iváñez, además de Ramón, el encargado de la Fábrica, y Antonio, que regentaba el comercio de ultramarinos local, además del tío carnal de estos, Juan Benjamín Castelló, agente de contribuciones y considerado derechista. El 23 de octubre de 1936, sobre las 8 de la tarde se reúnen para cenar en el casino propiedad de José Castelló los líderes locales Germán Verdú y Fidel Bernabeu, estando también presentes Antonio García Sirvent y Salvador Carbonell Garrigós. En esta cena se decide llevar a cabo la muerte de los citados, con la opinión en contra de Salvador Carbonell, y que esta sea realizada por milicianos de Elda esa misma noche. Para evitar una posible evasión se pide la colaboración del jefe de la milicia local, Ángel Pérez, enviando este a los milicianos Pascual Ibáñez y Francisco Bellod a que se responsabilicen de la vigilancia de la casa de los Ivañez Albero, y a José Jerez (a) “Pelletes” y a Carlos Bernabeu Monllor a esperar en la entrada del pueblo a los milicianos de Elda para indicarles donde han de ir, pasando “Pelletes” después de la llegada de los milicianos eldenses a la centralita de teléfonos para impedir las comunicaciones al exterior esa noche y posteriormente, junto con los milicianos Elías Carbonell, Luis Chorro y José Bernabeu a despejar al público que veía como se producía la subida de los hermanos Ivañez al vehículo de los milicianos eldenses. El miliciano Luís Chorro fue quien los forzó a subir al vehículo, mientras los vecinos observaban en la calle el suceso. Los detenidos fueron asesinados esa misma noche en la carretera de Castalla a Villena, en el puente de Biar. Queda la duda no confirmada de si los milicianos eldenses fueron contactados por el que sería posteriormente presidente del Comité Local, Santiago Chorro Cremades, que en aquellas fechas vivía en Elda.

Una vez finalizada la etapa revolucionaria la vida en Tibi continúa con el ritmo de la guerra, marchándose algunos de los milicianos más destacados como voluntarios al frente en el primer otoño de la guerra, a la defensa de Madrid. Algunos alcanzarán graduación militar en el Ejército Popular de la República pasando en ocasiones por la Academia de Guerra de Paterna, como es el caso de los tenientes Cipriano Barrachina Mira, Pascual Méndez Castelló, Facundo Soler Sales o el sargento José Chorro Martí, o serían comisarios políticos de compañía como Germán Verdú Pastor, Ramón Lajara y el cenetista Antonio Gómez Cabrejas, o el caso particular de Miguel Ricardo Carbonell Morató como miliciano de la cultura. Otros irán marchándose por su quinta, siendo muchos de ellos, al ser movilizados, enviados al Centro de Reclutamiento e Instrucción Militar de Villena y de ahí a los diferentes frentes de guerra.

No habrá más hechos como el de la muerte de los hermanos Iváñez, si exceptuamos la muerte del vecino de Tibi y falangista Eduardo Bonastre Pérez en enero de 1937, que fue asesinado en una saca del Reformatorio de Alicante. Su cadáver apareció en el carretera de Crevillente a Aspe. También fue detenido en Tibi por encontrarse en la localidad veraneando el falangista alicantino César Elguezábal Hernández al inicio del levantamiento, el 5 de agosto de 1936, siendo trasladado a la cárcel provincial de Alicante y fusilado en la saca del 29 de noviembre de 19368.

LA REPRESION FRANQUISTA EN TIBI

Finalizada la contienda comienza el retorno a Tibi de aquellos que estaban en los frentes y el ejército de retaguardia, a excepción de los que se tiene constancia que pudieron salir por el puerto de Alicante rumbo a Orán a bordo del Stanbrook. Podrán escapar el presidente del Comité Revolucionario Santiago Chorro Cremades y el sindicalista Facundo Soler Sales. También nos encontramos con al menos diecisiete vecinos de Tibi que se encuentran en Francia tras la retirada de Cataluña, hay trece de ellos que se encuentran en el Campo de Barcarés y solicitan ser repatriados9; los casos de Tomás Barrachina Bernabeu y Luís Chorro Cremades que intentan volver por sus medios desde Francia y caen prisioneros al cruzar la frontera, o por último el caso de los deportados a los campos de exterminio nazi: nos referimos a Emilio Morató Feliu10 y a Angel Pastor Pérez11, que se encontraron como prisioneros de guerra tras el armisticio de Francia en el stalag XI-A en Altengrabow (Alemania) y desde allí fueron deportados juntos al campo de Mauthausen–Güsen el 26 de abril de 1941, muriendo el primero el 2 de septiembre del mismo año. Ángel Pérez Pastor será trasladado a Dachau-Müldorf el 8 de noviembre de 1942, motivo por el que probablemente salvó su vida dada la dureza de Güsen, donde fallecieron prácticamente el 80% de los presos españoles, y fue liberado por las tropas norteamericanas el primero de mayo de 1945.

El primero de Abril de 1939 es izada la bandera rojigualda en el Ayuntamiento por los falangistas locales, con el alborozo de la derecha tibera. La anécdota de la jornada es la muerte del último alcalde republicano, Juan Cremades López, que fallece de un infarto en el balcón consistorial al ver a la muchedumbre en las puertas. Una vez finalizada la guerra comienza inmediatamente el proceso de delaciones y detenciones en Tibi, donde participarán de forma activa tanto el primer jefe local de la Falange como el presidente de la gestora municipal, ambos miembros de la familia Ivañez12. En especial actuará con excesiva dureza Octavio Iváñez Carbonell, presidente de la gestora e hijo de uno de los fusilados, que fue sustituido del cargo al poco tiempo por el Gobierno Civil por propasarse en el ejercicio de su autoridad en aquellos días13.

Normalmente una vez detenidos los acusados por los falangistas locales comandados por los Ivañez, a cargo del orden público local, hechos presos en sus casas, algunos refugiados en las casas de campo, o cuando se personaban voluntariamente, eran ingresados en aquellos primeros días en la cárcel municipal habilitada en el pasaje del Portell, donde en ocasiones llegó a haber hasta una quincena de detenidos pendientes de ser trasladados a Alicante o Xixona para ser posteriormente ingresados en las cárceles de la capital y ser juzgados.

La represión una vez finalizada la guerra tiene como resultado el enjuiciamiento de un buen número de vecinos, según la Causa General, teniendo constancia de un número total de sesenta y cuatro víctimas directas de las represalias. Del total, a tenor de la documentación de la que se dispone en los diferentes archivos, hubo cinco víctimas mortales, cinco condenas a muerte, siendo efectivas las de Fidel Bernabeu, Germán Verdú, García Sirvent y García Segura, mientras que se le conmutó dicha pena por la de 30 años, a José Jerez Bernabeu, pero a su vez fallece en prisión un condenado, Francisco Bellod Chorro, que había sido condenado a seis años y un día. Además hay contabilizados tres condenados a 30 años, dos a 20 años y un día, ocho a 20 años, trece a 12 años y un día y nueve a 6 años y un día. Los delitos son de adhesión a la rebelión en las condenas más duras (muerte, 30 años y 20 años y un día), seguidas de las de auxilio a la rebelión y algunas de excitación a la rebelión. La mayoría de ellos pasaron primero por el Reformatorio de Alicante para algunos finalizar allí la condena, otros irán a cumplir condena a la cárcel de Elche, conocida como la Fabrica nº2, a la prisión de San Miguel de Orihuela y a las Colonias Militarizadas de Trabajo, como las de Talavera (Toledo) y Dos Hermanas (Sevilla), o a penales mucho más lejanos y duros como el de Santa Rita en Madrid, Zaragoza, Lérida, El Dueso u Oviedo, o incluso en Formentera. Muchos de ellos pasaron por varias cárceles lo que les hizo más penoso su tiempo de cautiverio. La distancia imposibilitaba que a muchos de ellos pudieran sus familias hacerles llegar ropa, medicinas y comida. Probablemente este fue el motivo de la muerte de Francisco Bellod en Dos Hermanas, después de haber pasado por el Reformatorio de Alicante y la cárcel de Orihuela.

La mayoría de los condenados a penas de cárcel vieron conmutadas o reducidas sus condenas, en 1945 prácticamente todos los condenados se encontraban en Tibi con la pena cumplida o disfrutando de la libertad vigilada. Aparece de todos modos el caso de destierro en Sagunto de los hermanos Carbonell Garrigós y otro en Xixona a consecuencia de la aplicación de la LRP. La presión de la situación haría que algunos de ellos no volviesen a Tibi y fijasen su residencia en otros lugares, desde los que optaron por municipios cercanos como Ibi, Xixona, Onil (José Sanjuán Cerdá), o más lejanos como es el caso de Luis Chorro Cremades, hermano del segundo presidente que tuvo el Comité de Tibi, que una vez fuera de prisión fijó de por vida su domicilio en la provincia de Barcelona, o el caso de Valerida Bernabeu, viuda de García Sirvent, que marchó a Francia para no volver hasta los años sesenta. Otros quedarán durante décadas en el exilio republicano en Orán, como Santiago Chorro Cremades y Facundo Soler Sales.

Haciendo recuento del número de represaliados en Tibi, podemos decir que con 1.293 habitantes en 1940, si consideramos a un 49% de la población masculina, sufrió el peso de la represión un 17% de la población local en edad laboral. Fueron considerados desafectos en la etapa revolucionaria alrededor del 4%. Catorce desafectos frente a sesenta y dos represaliados varones. El desquite para satisfacción del nuevo orden en el poder habla por si solo: por cada dos desafectos a la República represaliados hubo nueve represaliados directos por los franquistas.

Posteriormente, con la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas del 9 de Febrero de 1939, se les enjuiciaba de modo en que absolutamente a todos los condenados se les pedía asumir la responsabilidad económica en consonancia a los motivos por los que habían sido juzgados, realizándose siempre una recopilación de información sobre la situación económica y bienes inmuebles de los inculpados por los juzgados, informando al respecto en todos los casos14 el alcalde, en este caso de Tibi15, el jefe local de Falange, o en su caso la Falange de Xixona, el cura párroco de Tibi, Ramón Quilis, el jefe del puesto de la Guardia Civil de Xixona, el registro de la propiedad de Alcoi, y a los bancos donde pudiera tener cuentas el inculpado. De esta manera minuciosa y junto con una declaración jurada se tenía suficiente información contrastada para que pudieran ser embargados bienes y cuentas. En general los bienes no iban más allá de una vivienda de poco valor en el pueblo, pequeñas fincas y algunos bancales de almendros, que en total nunca llegaban a las 5.000 ptas de valor, exceptuando el caso de Luis Iváñez Albero, cuyos bienes alcanzaban los 30.000 pesetas, aunque llama la atención la disolución a mitad del año 1939 de la sociedad que regentaba la fábrica de alpargatas y que prácticamente no tuviera fondos en ninguna de las diferentes cuentas a su nombre16. Unido a estas circunstancias y a que se afiliará a la Falange17 al finalizar la guerra, conseguirá que en 1946 se le liberen sus bienes sin ninguna carga a pesar de que rebasaba la cantidad mínima y había sido condenado a doce años y un día por auxilio a la rebelión.

Las sanciones económicas finalmente fueron impuestas a Germán Verdú, 500 pesetas, Fidel Bernabeu, 250 pesetas, José Castelló, 200 pesetas, Emilio Carbonell, 75 pesetas y Francisco Bellod, 50 pesetas. Pero si hay un caso que llama la atención es la de García Morato, al que le piden 3.750 pesetas, condenado a auxilio a la rebelión en Consejo de guerra y sin ningún tipo de bienes. No le será sobreseído su caso por insolvencia hasta 1948. La gran cantidad de trabajo en los juzgados de toda España hizo que en febrero de 1942 se reformase la Ley de Responsabilidades Políticas, quedando exceptuados aquellos que fueron condenados a seis años y un día y sobreseyéndose los expedientes por insuficiencia económica cuando el inculpado no llegaba a disponer de bienes por valor de 25.000 pesetas. La gran mayoría de los condenados de Tibi pudieron ampararse en esta reforma si bien muchos de ellos quedaron inhabilitados por dos años para ejercer cargos públicos o administrativos. Aquellos que tuvieron sanciones económicas directas, la mayoría de ellos fusilados, quedaron sus herederos como responsables del pago de las cantidades a pesar de la insolvencia, con reiterados avisos de embargo, y sus indultos no llegaron hasta finales de la década de los cincuenta, o en el caso de María Cremades Miró, viuda de Germán Verdú, hasta octubre de 1959, a la que se le unía otro nuevo embargo contra el que fue su segundo esposo, Desiderio García, hijo y a su vez heredero del condenado a muerte Rafael García Segura y en el que recaía otra multa por la Ley de Responsabilidades Políticas.

En cuanto a las depuraciones de los maestros locales pasaron por estas Enrique Gosálbez Ramón y Amparo Ibáñez Miquel, entrando el primero de estos en la Mutualidad Nacional de los Servicios Españoles del Magisterio con fecha 4-VII-194218 bajo el control de FET y JONS, y recuperando su puesto de trabajo en Tibi.

Si nos centramos en el motivo de las condenas de los sesenta y dos represaliados, el más aparente y por el que prácticamente todos son condenados lo constituyen los hechos del 3 de agosto de 1936, cuando se destruyen los objetos de culto de la parroquia y de la ermita. El castigo no solo llegó a los protagonistas activos, de lo que se responsabilizó a la mayoría de los encausados indiscriminadamente, sino también a quien delató donde estaban guardados los objetos de culto, el que fuera sacristán Ricardo Carbonell Morató, y a quienes, siendo milicianos, estuvieron presentes a pesar de los testimonios de no tener una participación activa en el delito. Aunque si algo llama la atención de todos los acusados por el saqueo y quema de bienes de la iglesia y la ermita, por su desproporción, es la condena a seis años y un día a Andrés Brotons Pérez y a los hermanos Cremades Candela, sin filiación política y de buena conducta según los informes, pero que el día de la profanación de objetos de culto estuvieron alborotando por las calles haciendo sonar unos tubos de órgano y una campanilla.

Pero sobre quienes recayó el mayor preso de la represión fue sobre aquellos que de una u otra forma participaron en la muerte de los Ivañez Albero. Podemos distinguir entre aquellos a los que se les considera los responsables intelectuales de las muertes, que serán condenados a muerte, curiosamente en el mismo número que los fusilados en la etapa revolucionaria, y los autores materiales de la detención. Detenidos en los primeros días acabaron presos en el Reformatorio de Alicante y fueron juzgados algunos de ellos con una diligencia más que eficaz. Fidel Bernabeu y Germán Pastor, detenidos a principios de abril, son juzgados por procedimiento sumarísimo de urgencia el 16 de mayo de 1939 y son fusilados el 15 de julio de 1939. La presión debió de ser brutal, constando el intento de suicidio por el hueco de una escalera del reformatorio de Fidel Bernabeu el 13 de junio. El siguiente en ser juzgado y condenado a muerte fue García Segura, fusilándolo en la famosa saca del 15 de noviembre de 1939. Antonio García Sirvent fue juzgado el 10 de noviembre de 1939 y fusilado el 6 de mayo de 1941. Pero a esto no solo hay que unirle las condenas capitales, sino también la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, con elevadas multas para la condición social de los fusilados, que a su vez fueron reclamadas a los herederos, normalmente las viudas, en situación más precaria incluso. En estos casos las familias solicitaron clemencia, pero tuvieron sobre ellas las órdenes de embargo de bienes durante veinte años, hasta finalizada la década de los cincuenta.

Del resto, vivieron marcados por sus convecinos. Algunos de ellos ni siquiera quisieron volver cumplidas sus condenas o desde el exilio. La actitud popular durante décadas, el silencio y a duras penas recordar como algo nefasto la quema de la Santa, como denominan los tiberos a su ermita. Bajo este hecho subyace la muerte de los hermanos Ivañez Albero y la represión sobre todos aquellos que por activa o pasiva participaron de este hecho.

Como conclusión podemos decir que la represión franquista en Tibi al finalizar la guerra civil fue más importante de lo que pudiera parecer en anteriores investigaciones y coincide con la información que trasladan las fuentes orales, que fue lo suficientemente dura como para que tuviera trascendencia en forma de silencio y miedo, incluso transcurrido tiempo de la vuelta de la Democracia a nuestro país.

1. Causa General. Informe del 23-X-1940.

2. La industria alfarera de Agost utilizaba para los hornos la madera talada y la limpieza de los bosques de Tibi, en especial del Maigmó, lo que constituye uno de los lazos históricos entre las dos poblaciones además de por la proximidad.

3. Carta de la Sociedad de Oficios Varios UGT de Tibi al C.N. de la UGT.

4. Ibidem.

5. Causa General. Informe del 23-X-1940.

6. Miembro del gremio de panaderos de Alicante y militante de Izquierda Republicana. Detenido en Alicante junto a los propietarios del molino de harinas de Penáguila, apareció muerto en el barranco Socorro.

7. Arxiu Municipal de Xixona. Legajos de expedientes de Responsabilidades Políticas correspondientes a José Castelló Mira, Germán Verdú Pastor, Fidel Bernabeu Cortés, Antonio García Sirvent, Salvador Carbonell Garrigós, Pascual Ibáñez Ventura, Francisco Bellod Chorro, José Jerez Bernabeu, Elías Carbonell Garrigós y Luís Chorro Cremades.

8. Esta saca fue consecuencia del bombardeo “de las ocho horas” del 28 de noviembre de 1936 en Alicante y en ella fueron fusilados un total de 52 presos en el cementerio de Alicante.

9. AHPA. Fondo Gobierno Civil. Legajo 798.

10. BERMEJO, B. y CHECA, S.: Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Ministerio de Cultura. Madrid. 2006.

11. Nacido en Ibi y vecino de Tibi. Arxiu Municipal de Tibi.

12. Arxiu Municipal de Xixona. Legajos de RP. Firmas en documentos, carpeta Germán Verdú.

13. Carta del Gobernador Civil al Juzgado Militar nº3 de Alicante. (10-IV-43). De sus funciones en Tibi marchó voluntario a formar parte de la División Azul. El último acto de brutalidad fue el apalizamiento de un vecino por robar un cordero en enero de 1940, durante les dances del reinat moro, vecino que falleció a los pocos días víctima de la brutal paliza (Entrevista con Cipriano Barrachina).

14. Arxiu Municipal de Xixona. Legajos de Responsabilidades Políticas.

15. El presidente de la gestora municipal en noviembre del 39 era L. Ivañez, en diciembre de 1942 era alcalde Virgilio Galiano y desde marzo de 1943 a febrero de 1944 fue alcalde Antonio Barrachina y teniente de Alcalde Pérez Jordá, a su vez secretario local de FET y JONS ( Arxiu Municipal de Xixona. Legajos de Responsabilidades Políticas, e Información).

16. Arxiu Municipal de Xixona. Legajos de Responsabilidades Políticas.

17. La pertenencia a la Falange era pregunta de obligada respuesta en todas las declaraciones juradas de bienes, donde es el único de Tibi que responde positivamente. A su vez uno de sus sobrinos era el Jefe Local de FET y JONS (Arxiu Municipal de Xixona. Legajos de Responsabilidades Políticas).

18. Enrique Gosálbez será alcalde de Tibi durante el franquismo (Información, 4-VII-1942).

Fuentes: Contando con la información conseguida a través del Archivo Municipal de Xixona y del Archivo Provincial de Alicante como fuentes principales, se amplía el conocimiento de los hechos acontecidos en Tibi durante la guerra civil y la posterior represión franquista, partiendo del trabajo previo de Miguel Ors Montenegro, la recopilación de información hecha por Francisco Moreno Saez, y las consultas realizadas a la Causa General, el Portal de Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados del Franquismo (Ministerio de Cultura), la Fundación Pablo Iglesias y los Archivos Provincial de Alicante y Municipales de Xixona y de Tibi, los Archivos de Deportados de Francia y del Ministerio de Defensa francés. También se ha contado con los testimonios de familiares de algunos protagonistas, e incluso de un superviviente, para contrastar y confirmar detalles de la documentación consultada.

Lista de represaliados: 65
ARQUES JEREZ, Enrique
ARQUES JEREZ, Gaspar.
ARQUES JEREZ, José
BARRACHINA BERNABEU, Tomás
BARRACHINA MIRA, Cipriano
BELLOD CHORRO, Francisco
BELLOD CHORRO, José
BELLOD CHORRO, Luis
BERNABEU CORTÉS, Fidel
BERNABEU FRANCÉS, Francisco
BERNABEU GARCIA, José
BERNABEU MÉNDEZ, Laureano
BERNABEU MÉNDEZ, Santiago
BERNABEU MOLLÁ, José
BERNABEU MONLLOR, Carlos
BERNABEU PÉREZ, Valerida
BERNABEU VERDÚ, Felipe
BROTONS PEREZ, Andrés
CARBONELL GARCÍA, Enrique, (a) Forneret
CARBONELL GARRIGÓS, Elías
CARBONELL GARRIGÓS, Salvador
CARBONELL MONLLOR, Carlos.
CARBONELL MONLLOR, Vicente
CARBONELL MORATÓ, Emilio, (a) Sacristá
CARBONELL MORATÓ, Miguel Ricardo
CASTELLÓ MIRA, Juan José
CHORRO CREMADES, Luis
CHORRO CREMADES, Santiago
CHORRO MARTÍ, José
CHORRO PÉREZ, Francisco
CREMADES CANDELA, José
CREMADES CANDELA, Olegario
CREMADES LÓPEZ, Juan, (a) Coronel
CREMADES MIRALLES, Rafael
GARCÍA CANALS, Desiderio
GARCÍA CHORRO, Pascual
GARCÍA MORATO, Victoriano
GARCÍA PÉREZ, Santiago
GARCÍA SEGURA, Rafael (a), Roscat
GARCÍA SIRVENT, Antonio
GÓMEZ CABREJAS, Antonio
IBÁÑEZ VENTURA, Pascual
IVÁÑEZ ALBERO, Luis, (a) Campechano
JEREZ BERNABEU, José, (a) Pelletes
LAJARA MORILAS, Ramón
MARTÍNEZ RUIZ, Constantino
MÉNDEZ CASTELLÓ, Pascual
MIRA CANDELA, Antonio
MIRA CANDELA, Daniel
MIRA CERDÁ, Miguel
MIRA JEREZ, Manuel
MORATÓ FELIU, Emilio
PASTOR MIRÓ, Manuel
PÉREZ BERNABEU, José
PÉREZ GARCÍA, María
PÉREZ PASTOR, Ángel
RICO VERDU, Bautista
SANJUÁN CERDÁ, José
SILVESTRE RUBIO, José
SOLER SALES, Facundo
TEROL MIRA, José
VENTURA MIRA, Francisco
VENTURA MIRA, Manuel, (a) Capeta
VERDÚ PASTOR, Carlos
VERDÚ PASTOR, Germán